"Análisis comparativo entre Relación de las cosas de Yucatán y el Libro de Mormón"
Por el profesor Javier Tovar Baltazar
(Testimonios mayas y la visita de Cristo resucitado a América)
Introducción del capítulo.
Este capítulo examina una serie de paralelismos históricos y religiosos entre los testimonios mayas recogidos por Fray Diego de Landa en el siglo XVI y los relatos contenidos en el Libro de Mormón, particularmente aquellos que describen la visita de Jesucristo resucitado al continente americano.
El propósito de este capítulo no es analizar convergencias textuales, simbólicas y doctrinales que permiten considerar seriamente la posibilidad de que ciertos recuerdos religiosos mesoamericanos preserven ecos de un acontecimiento mayor: la manifestación de Cristo entre los pueblos de América antigua.
La relevancia de este análisis radica en que los testimonios de Landa preceden en casi tres siglos a la publicación del Libro de Mormón, lo que elimina cualquier dependencia directa entre ambas fuentes y refuerza el valor comparativo del estudio.
1. Migración desde oriente y memoria de un pueblo israelita
Leyendo el Libro de Fray Diego de Landa, “Relación de las Cosas de Yucatán” -Como vivieron los mayas-, encontré muchos datos relacionados a lo que sabemos por estudio del Libro de mormón:
En el párrafo llamado “Provincias de Yucatán -Los principales edificios antiguos-, halle que menciona:
“Que algunos viejos de Yucatán dicen haber oído a sus (ante) pasados que pobló aquella tierra cierta gente que entro por levante, a la cual había Dios librado abriéndoles doce caminos por el mar, lo cual, si fuese verdad, era necesario que viniesen (de) judíos todos los de las Indias, porque pasado el estrecho de Magallanes se habían de ir extendiendo más de dos mil leguas de tierra qué hoy gobierna España” (Pág. 17).
a) Aquí quiero resaltar que el párrafo se refiere a gente que vino de otro continente a América.
b). Habla de que eran judíos como lo dice el prefacio del Libro de Mormón.
En su descripción de las provincias de Yucatán, Landa consigna una tradición oral según la cual los antiguos pobladores llegaron “por levante”, guiados por Dios, quien les habría abierto “doce caminos por el mar” (Landa, 1566/1982, p. 17). El propio cronista añade que, de ser cierta esta tradición, los habitantes de las Indias habrían de proceder de judíos.
Este pasaje resulta fundamental para el análisis histórico-religioso. La idea de una migración transoceánica guiada por Dios coincide con el relato inicial del Libro de Mormón, donde se describe la salida de una familia israelita de Jerusalén alrededor del año 600 a. C., su travesía marítima y su establecimiento en el continente americano (1 Nefi 18).
La coincidencia entre ambos relatos no se limita al hecho migratorio, sino al marco teológico: un Dios que guía, protege y promete una tierra. Esta estructura narrativa es profundamente israelita y resulta difícil de explicar únicamente como desarrollo autónomo mesoamericano.
2. Ritos funerarios, simbolismo y doctrina de la resurrección
“Que estando este religioso, autor de esta obra, en aquella tierra, se halló en un edificio que desbarataron, un cántaro grande con tres asas, pintado de unos fuegos plateados por de fuera, y dentro ceniza de cuerpo quemado y algunos huesos de los brazos y piernas, muy gruesos a maravilla, y tres cuentas de piedra buenas de las que usaban los indios como monedas”. (Pág.18)
a). Aquí enfatizo, que se halló en un templo o edificio un cántaro con un cuerpo quemado, lo que significa que era tradición enterrar a sus muertos poniéndolos adentro de un cantara a manera de útero materno.
b). Quiero resaltar que “los indios”, tenían monedas, que los españoles llamaron “piedras buenas”, y tal vez eran de jade.
Landa relata el hallazgo de un cántaro funerario con restos humanos cremados y objetos valiosos, ubicado dentro de un edificio ceremonial (Landa, 1566/1982, p. 18). Este tipo de sepultura sugiere una concepción simbólica de la muerte, donde el recipiente puede interpretarse como un espacio de transición o renacimiento.
En el pensamiento bíblico antiguo —y de manera explícita en el Libro de Mormón— la muerte no constituye el final de la existencia, sino una etapa previa a la resurrección. El profeta Alma enseña que “el espíritu y el cuerpo serán reunidos otra vez” (Alma 40:23), doctrina que Jesucristo reafirma durante su ministerio entre los nefitas al invitar al pueblo a palpar sus heridas resucitadas (3 Nefi 11:14–15).
La correspondencia entre rito y doctrina sugiere una cosmovisión donde la muerte se inserta dentro de un plan divino, concepto central tanto en la tradición bíblica como en el registro nefita.
3. Kukulcán y la figura del maestro divino
“Que es opinión entre los indios que con los Yzaes que poblaron Chichenizá, reinó un gran señore llamado Cuculcán, y que muestra ser esto verdad el edificio principal que se llama Cuculcán; y dicen que entró por la parte de poniente y que difieren en si entró por la parte poniente y que difieren en si entro antes o después de los Yzaes o con ellos, y dicen que fue bien dispuesto y que no tenía mujer ni hijos; y que después de su vuela fue tenido en México por uno de sus dioses y llamado Cezalcuati y que en Yucatán también lo tuvieron por dios por ser gran republicano, y que esto se vio en el asiento que puso en Yucatán después de la muerte de los señores para mitigar la disensión que sus muertes causaron en la tierra” (Pág.19)
a) Landa tuvo informes de que Quetzalcóatl, el Jesucristo del Libro de Mormón, estuvo en el sureste de México, específicamente en la zona maya.
b) A Cristo le llamaron Cuculcán o Kukulcán como hoy se dice.
c) Menciona que después de estar en Chichen Itzá, Quetzalcóatl estuvo en México.
“Que las ciencias que enseñaban era la cuenta de los años, meses y días, las fiestas y ceremonias, la administración de sus sacramentos, los días y tiempos fatales, sus maneras de adivinar, remedios para los males, las antigüedades, leer y escribir con sus letras y caracteres en los cuales escribían con figuras que representaban las escrituras” (Pàg.21)
a) La administración de los sacramentos es muy llamativa, ya que esos están mencionados en el Libro de Mormón como ordenanzas que enseñó Jesucristo cuando vino a América.
b) Dice que escribían los mayas con caracteres que eran como figuras. Es llamativo porque el Libro de Mormón se escribió en lo que los nefitas llamaron “egipcio reformado”.
Uno de los pasajes más significativos de la obra de Landa es la referencia a Kukulcán, personaje descrito como un gran señor, sin mujer ni hijos, legislador, pacificador y venerado posteriormente como dios tanto en Yucatán como en México (Landa, 1566/1982, p. 19).
Estas características coinciden notablemente con la descripción de Jesucristo resucitado en el Libro de Mormón. En 3 Nefi, Cristo aparece como maestro, legislador y mediador, establece una sociedad pacífica y enseña una ley superior basada en el amor y la justicia (3 Nefi 11–28).
El hecho de que Kukulcán sea recordado como un reformador moral y no como un dios guerrero refuerza la posibilidad de que esta figura represente una memoria cultural transformada de un personaje histórico-divino.
4. Sacramentos, escritura y transmisión del conocimiento sagrado.
“Que estando este religioso, autor de esta obra, en aquella tierra, se halló en un edificio que desbarataron, un cántaro grande con tres asas, pintado de unos fuegos plateados por de fuera, y dentro ceniza de cuerpo quemado y algunos huesos de los brazos y piernas, muy gruesos a maravilla, y tres cuentas de piedra buenas de las que usaban los indios como monedas”. (Pág.18)
a). Aquí dice que se halló en un templo o edificio un cántaro con un cuerpo quemado, lo que significa que era tradición enterrar a sus muertos poniéndolos adentro de un cantara a manera de útero materno. Entendiendo que el difunto, volvería a nacer neuvamente.
b). Quiero resaltar que “los indios”, tenían monedas, de “piedras buenas”, tal vez jade.
Landa señala que los mayas poseían conocimientos avanzados sobre el cómputo del tiempo, la escritura y la “administración de sus sacramentos” (Landa, 1566/1982, p. 21). El uso del término “sacramentos”, aun considerando el filtro conceptual cristiano del cronista, resulta llamativo.
En el Libro de Mormón, Jesucristo instituye ordenanzas específicas durante su ministerio en América, como el bautismo y la Santa Cena (3 Nefi 18). Asimismo, el texto afirma haber sido escrito en “egipcio reformado” (Mormón 9:32), un sistema de escritura no alfabético, compatible con la descripción de caracteres figurativos mencionada por Landa.
Esta coincidencia apunta a una tradición religiosa estructurada, con ritos, escritura sagrada y transmisión formal del conocimiento.
5. Ley moral y castigo conforme a la ley mosaica.
1. “Que tenían leyes contra los delincuentes y las aplicaban mucho, como contra el adúltero a quien entregaban al ofendido para que le matase soltándose una piedra grande desde lo alto sobre la cabeza, o lo perdonase si quería; y que a las adulteras no daban otra pena mas que la infamia, que entre ellos era cosa muy grave; y al que forzase doncella lo mataban a pedradas…” (Pág.22,23)
a) La muerte por pedradas es una costumbre bíblica y sorprende mucho que en Mesoamérica, probable tierra del Libro de Mormón se halle también.
Finalmente, Landa describe un sistema legal severo, que incluía la lapidación como castigo para ciertos delitos morales, como el adulterio y la violación (Landa, 1566/1982, pp. 22–23). La lapidación es un castigo característico de la ley de Moisés (Deuteronomio 22).
El Libro de Mormón afirma que sus pueblos observaban la ley mosaica hasta la venida de Cristo (2 Nefi 5:10). La presencia de prácticas jurídicas semejantes en Mesoamérica refuerza la hipótesis de un sustrato legal común de origen israelita.
Conclusión
El análisis comparativo entre la Relación de las cosas de Yucatán y el Libro de Mormón revela una serie de paralelismos históricos y doctrinales que, considerados en conjunto, permiten sostener que ciertas tradiciones mayas podrían conservar vestigios de una manifestación divina en la antigüedad americana.
Este capítulo demuestra que el Libro de Mormón puede ser leído de manera razonable como texto sagrado con aspiración histórica, y que los testimonios recopilados por Landa constituyen una fuente independiente que fortalece dicha lectura. Usted tiene la última palabra.
Bibliografía:
Landa, D. de. (2014). Relación de las cosas de Yucatán (M. del C. León Cázares, Ed.). Universidad Nacional Autónoma de México. (Obra original escrita ca. 1566)
