domingo, 3 de mayo de 2026

"Carta de despedida a los mexicanos 1821"

Servando Teresa de Mier

Al volver del otro mundo, que casi tanto vale salir de los calabozos de la Inquisición, donde por así conviene me tuvo archivado tres años el gobierno, me hallé con una gran variación en la ortografía y excluida la x del número de las letras fuertes, por más que la reclamase el origen de las palabras. Como la Academia Española había encargado que no se desatendiese éste enteramente, aunque se procurase conformar la ortografía a la pronunciación; y por otra parte no sólo veía incompleto el sistema de reforma, sino que en unos impresos la j era ya la única letra gutural, en otros alternaba la g con las vocales e i, creí que toda esta novedad vendría de los impresores. Hallándose cargados de obra con la libertad de la imprenta, y no sabiendo distinguir el origen de las palabras para distribuir las tres letras guturales, habrían echado por el atajo. Pero unos me han dicho que esto provenía de la misma Academia Española en su última ortografía, otros que no tal, sino que sólo proviene de los editores del Diccionario de la Academia que han adoptado el sistema promovido de algunos gramáticos modernos para no atender sino a la pronunciación. Encerrado en este Castillo no he podido apurar la verdad.

Preguntando en fines del siglo pasado a un grande literato español, por qué no se sujetaba a las reglas de la gramática y ortografía de la Academia, me respondió que cuando salieron a luz esas obras, ya habían muerto todos los hombres grandes que había en ella. Yo no quiero decir que ahora tampoco los haya, sino que en el país de las letras no estamos obligados a besar otro cetro que el de la razón, y espero a ver las que los novadores hayan tenido en el asunto. Yo profesé la lengua española en París y Lisboa, he meditado mucho sobre ella, he llegado a fijar su prosodia, y tengo muchas razones que oponer contra esas novedades inútiles, y especialmente contra la extensión que quiere darse a la j tan fea en sus pronunciación como en su figura, tan desconocida de los latinos como de los antiguos españoles, que nos dificultará el aprendizaje del latín y de sus dialectos europeos. En cuanto tenga lugar expondré mis razones.

Como quiera que sea, esta carta se reduce a suplicar por despedida a mis paisanos anahuacenses recusen la supresión de la x en los nombres mexicanos o aztecas que nos quedan de los lugares, y especialmente de México, porque sería acabar de estropearlos. Y es grande lástima, porque todos son significativos, y en su significado topográficos, estadísticos, o históricos.

Los primeros misioneros, para escribir la lengua náhuatl o sonora que llamamos mexicana, se acordaron, según Torquemada, con los indios más sabios creados en el Colegio de Santiago Tlatilolco, y como su pronunciación tiene dos letras hebreas, sade y scin sustituyeron en su escritura por aproximación a la primera tz y a la segunda x suave. Pero como para suavizar ésta aún no estaba adoptado el acento circunflejo sobre la vocal siguiente, y los conquistadores eran en su mayoridad extremeños y andaluces, o árabes en su pronunciación, pronunciaron fuerte todas las x escritas por los misioneros, y llenaron de letras guturales los términos que adoptaron de la lengua mexicana, la cual no admite alguna.


Por eso pronunciaron los españoles México (Méjico), aunque los indios no pronuncian sino México (Mescico) con la letra hebrea scin. Y es un dolor, mexicanos, que italianos, franceses, ingleses y alemanes pronuncien mejor que nosotros el nombre de nuestra patria, pues nadie fuera de nosotros, pronuncia México con letra gutural. En todo caso, paisanos míos, sigamos a escribirlo con x, o para llegar con el tiempo, si la nueva ortografía predomina, a pronunciar como se debe éste y los demás términos mexicanos, o para no echar en olvido enteramente una de nuestras mayores glorias. Si, México con x suave como lo pronuncian los indios significa: donde está o es adorado Cristo, y mexicanos es lo mismo que cristianos.

Desde luego se encuentra la palabra entera "Mescicho", como la pronuncian los indios, en el verso 2 del salmo 2 hebreo, donde la Vulgata tradujo Christum eius, su Cristo. Clavigero, con todo, cree que la partícula "co" de México es la mexicana que significa donde, y haciéndose cargo de las diferentes interpretaciones que se han dado al nombre de México por las palabras metl maguey, o metzi, luna o mes, de que puede estar compuesto, resuelve que el verdadero significado se ha de colegir por la historia mexicana, y según ella lo que debe significar es: donde está o es adorado Mexî, o Mexitl.


¿Y Mexî, pregunto yo, qué significa? Pronunciado como lo pronuncian los indios es una palabra hebrea, que significa lo que tomándolo del latín unctus llamamos ungido, tomándolo del griego Chrestous llamamos Cristo, y tomándolo del hebreo Mesci llamamos Mesías.


¿Y en inteligencia de los mexicanos qué significaba Mexî? La historia también es quien nos lo ha de decir con certeza. Mexî era un hombre-dios, llamado por otros nombres el Señor de la Corona de Espinas Teohuitznáhuac, el Señor del paraíso Teotláloc y otros, al cual concibió por obra del cielo una virgen llamada santa María Malintzin, y lo parió sin lesión de su virginidad hecho ya varón perfecto. Foemina circumdabit virum. Así lo cuenta el padre Torquemada.

Santo Torné fue quien les dio noticia de hijo y madre, a la cual llamaban también por eso Cilma-cóhuatl la mujer Tomé, y Coatlantona, madre de los Tomes o discípulos de Santo Tomé, que llevaban el pelo cortado en figura de corona sénchon-huitznáhuac, hacían tres votos de pobreza, obediencia y castidad, y servían en el templo del Señor de la Corona de Espinas: huitz-náhuac-teocalli.


A esta virgen celebraban los mexicanos dos fiestas principales. Una el día dos de febrero, día de la purificación de Nuestra Señora, y le presentaban niños como ella presentó el suyo al templo, y habían de ser precisamente comprados: omne primogenitum pretio redimes. Y procuraban fuesen rubios o güeritos en memoria de haberlo sido Santo Tomé quien instituyó las fiestas.

La otra se la hacían en Tepeyácac el día del solsticio hiberno a otro día de Santo Tomás apóstol, y le ofrecían flores e imágenes que hacían de la que allí veneraban con el nombre de Tzenteotinántzin, que quiere decir, madre del verdadero Dios, o Tonántzin nuestra Señora y Madre, porque decían que esta virgen madre de su Dios era madre de todas las gentes del Anáhuac que ahora llamamos Nueva España. Su figura era la de una niña con una túnica blanca ceñida y resplandeciente, a quien por eso llamaban también Chalchihuitlicue, con un manto azul verde-mar, Matlalcueye, tachonado de estrellas Citlacúi.


A su hijo Mexî pintaban los mexicanos con los jeroglíficos correspondientes a los tributos de Hombre-Dios, teniendo en su mano derecha una cruz formada con cinco globos de pluma, así como a su madre también le pintaban sobre el pelo una crucecita. También pintaban a Mexî como nosotros a Cristo pendiente de la cruz, aunque no con clavos sino atado, y así creían, dice Torquemada, que fue crucificado. Circunstancia muy de notar, pues así puntualmente pintan las imágenes de Cristo crucificado los cristianos de Santo Tomé en la India Oriental, porque en aquellos países el tormento de la cruz se da con cordeles. En una palabra: la prueba de que los mexicanos entendían por Mexî ungido Cristo o Mesías, es lo que decían, según Torquemada, en el viaje de los mexicanos; que se llamaron así desde que este su dios les mandó ponerse en las caras cierto ungüento. Eso significa crisma, y es decir desde que fueron crismados, ungidos o cristianos. Y celebraban, dice también Torquemada, la fiesta de Mexî todos ungidos y embijados.


Si alguno extrañare que llamasen a Jesucristo con un nombre hebreo, nosotros también le llamamos Mesías, y Jesús es nombre hebreo aunque precisado, como Cristo es griego, aunque latinizado. Los indios no podían decir Cristo, porque no tiene r su lengua, ni Jesús, porque tampoco tiene j y se acomodaron mejor con el Mexî conforme a su idioma; y sobre todo, siempre ellos preferían los nombres que podían escribir figurando su significado como el de Mexî; fuera de que la lengua hebrea es la lengua litúrgica de los cristianos de Santo Tomé en el oriente, de donde parece vino el cristianismo a los mexicanos: lo cierto es, que según el santo obispo Casas en su Apología de los indios eran bautizados por los sacerdotes Tomés con todas nuestras ceremonias en el nombre de la Trinidad en hebreo: pues los tres nombres que refiere decían en el bautismo, son precisamente los nombres de padre, hijo y espíritu santo en hebreo, aunque él no lo sabía. La fuente en que se bautizaban en México (porque era una verdadera fuente como en la primitiva Iglesia, de donde vino llamarse fuente a la pila bautismal), se llamaba fuente de Santo Tomé Coápan, la cual se descubrió cuando abrieron los cimientos de la catedral, y se queja Torquemada de que la tapasen supersticiosamente, pues era de buena agua.


Los cristianos fugitivos de la persecución de Huemac rey de Tula contra Santo Tomé, que eso quiere decir Quetzal-cóhuatl, el cual pasó a Cholula, se refugiaron en la laguna o lago Anáhuac en una isleta de arena que por eso llamaron Xâltelolco y después Tlatelolco, o isla de tierra. Perseguidos allí y con mil trabajos, aunque siempre protegidos de su dios, fundaron a Tenochtítlan en un montecillo contiguo donde hallaron un tunal, que eso es lo que significa tenochtítlan, y era el mismo montecillo sobre que está situada la catedral. Y llamaron al conjunto de ambos lugares o barrios México, donde está o es adorado Cristo, exigiendo de sus jefes, que al principio quizá fueron sus obispos, se llamasen y reconociesen vicarios y lugartenientes de Santo Tomé, como se llamaban efectivamente, según Torquemada, hasta los emperadores de México cuando los hubo, pues primero fue república, después tuvo reyes, y últimamente emperadores.

Supo esta anécdota Hernán Cortés y se fingió embajador de Santo Tomé. «Mi empeño -escribe a Carlos V- estaba en hacer creer a Moteuhzoma que vuestra magestad era el mismo Santo Tomé, cuyas gentes esperaban». «Si en eso no traéis algún engaño -le dijo Moteuhzorna- y es cierto que ese gran señor que os envía es nuestro señor Santo Tomé (toteotl quetzalcóhuatl), este imperio es suyo y yo haré cuanto mande. En cuanto a la religión que me habéis propuesto, veo que es la misma que nos enseñó y estamos de acuerdo. Nosotros con el transcurso del tiempo, la habremos olvidado o trastornado; tú que vienes ahora de su corte, la tendrás más presente; no tienes más que ir diciendo lo que debemos tener y creer, y nosotros lo iremos practicando». Por lo cual, dice Acosta, que a no haber tenido otro objeto que la religión, se habría establecido sin una gota de sangre. La predicación y profecías de Santo Tomé sobre la venida de gentes de su misma religión y de hacia el oriente que dominarían el país por algún tiempo, son la verdadera clave de la conquista en ambas Américas. Yo la he estudiado bien: y mientras no se asiente esta base, no se escribirán sino absurdos y tonterías.

El templo mayor de México o teo-cal-li (palabra enteramente griega y con la misma significación) se edificó, dice Torquemada, en el barrio del Señor de la Corona de Espinas sobre el sepulcro de San Bartomé, mártir en Tula, discípulo de Santo Tomé, que estuvo muy venerado, dicen Acosta y Torquemada, hasta la conquista. Este es el famoso Cópil, pues quiere decir hijo de Tomé, y eso significa en hebreo Bartomé, cuya cabeza mandada cortar por Huemac fue echada en la laguna en el sitio que desde entonces se llamó Cópilco, donde está Cópil o Bartomé.

En la fábrica y servicio del templo quisieron remedar los mexicanos el templo de Salomón. De ahí vino la famosa columna del de México que dominaba las siete ciudades del lago, o laguna como mal dicen. Así era la columna del templo de Salomón, que según el libro II del Paralipómenon tenía de altura ciento treinta codos sobresaliendo cuarenta de la techumbre.

Cuando dicen, que en la dedicación del templo de México se sacrificaron veintidós mil víctimas humanas, es equivocación con los veintidós mil bueyes que inmoló Salomón según la Escritura en la dedicación del templo de Jerusalén. Y es para admirar, que se crea a la letra por ser en disfavor de los indios un absurdo tamaño como el degüello pacífico de una ciudad o ejército de veintidós mil hombres para dedicar un templo, cuando nadie cree a la letra el viaje famoso de los mexicanos, que duró cuarenta años, y que no es más que una copia literal del de los israelitas por el desierto con las mismas mansiones y prodigios. Los indios tenían en su poder (como dieron testimonio por escrito los misioneros en Veracruz al célebre fray Gregorio García) toda la Biblia en imágenes y figuras jeroglíficas, las confundieron con el tiempo, se aplicaron las historias de la Escritura, y trastornaron su propia historia y su religión.

¿Qué era la religión de los mexicanos sino un cristianismo trastornado por el tiempo, y la naturaleza equívoca de los jeroglíficos? Yo he hecho un grande estudio de su mitología y en su fondo se reduce a Dios, Jesucristo, su Madre, Santo Tomé, sus siete discípulos llamados los siete Tomés chicomecohuatl y los mártires que murieron en la persecución de Huemac. Los españoles, porque no la conocían en otra lengua y liturgia, y se habían introducido abusos enormes, destruían la misma religión que profesaban, y reponían las mismas imágenes, que quemaban porque estaban bajo diferentes símbolos. ¡Qué inmensidad de cosas tengo sobre esto que decir!

Si éstos eran los errores, blasfemias, impiedades, que el caballo Bruno dijo en el edicto ruidoso del señor Haro haber hallado en mi sermón de Guadalupe, no me admiro, porque los necios blasfeman todo lo que ignoran. Pero no los creyó tales la Real Academia de la Historia en el detenido examen que de orden del Consejo de Indias hizo de mi sermón. Y lejos de condenarlo pidió, que el edicto del arzobispo, indigno de un prelado, fuese recogido como un libelo infamatorio y fanático. Me ratifico en todo lo dicho: actualmente estaba escribiendo sobre eso cuando salí de la Inquisición, y bastante había ya impreso de ello en una disertacioncilla al fin del segundo tomo de la Historia de la revolución de Nueva España, que di a luz en Londres en dos tomos en cuarto.

Por si mis perseguidores dieren fin a mi vida en las prisiones, o así como no dejan correr, porque les amargan las verdades, la dicha Historia de la revolución; sepultaren todo lo que escribí en la Inquisición sobre estas antiguallas gloriosísimas de nuestra patria, pondré aquí dos noticias curiosas, para que en tales investigaciones sirvan de guía a otros anticuarios.

Entre las Memorias en un tomo folio publicadas por el Instituto Nacional de Francia, hallarán una sobre la existencia de una isla desconocida entre nuestra América y la China, cuyo autor no recuerdo. Yo traía sobre esto apuntes, que con otros muchos documentos y mis obras mismas trabajadas, eché en el río de Soto-la-Marina, no fuese que Arredondo tomase de ellas pretexto para satisfacer su deseo de despacharme de este mundo. Pero ciertamente el autor de la Memoria citada había estudiado en Pekín mismo la geografía en los libros y mapas de los chinos, y en ellos vio cómo en los siglos primeros del cristianismo tenían comercio con ambas Américas. Refiere los nombres que les daban, demarca el derrotero que traían, y cuenta cómo en 1450 volvió un religioso de los que habían pasado a nuestra América, contando los grandes progresos que en ella había hecho la religión de Foe. Como es muy parecida al cristianismo puede ser la equivocasen con él. El calendario mexicano es casi idéntico al de los tártaros chineses, la lengua mexicana, está llena de palabras chinas, y en Campeche llamaban a Santo Tomé Chilan-cambal, que en lengua chinesa quiere decir Santo Tomás.

Hallarán también mis paisanos en la Geografía eruditísima de Maltebrun, que se estaba imprimiendo en París el año 1814, pruebas evidentes, de que desde el siglo X hubo en nuestra América colonias (y se saben sus nombres) de dinamarqueses o normandos, irlandeses y escoceses. Léase sobre esto el Mitrídates, obra alemana muy curiosa. Torquemada dice que es constante que cuatro generaciones antes de la conquista ya se tenía en nuestra América claro conocimiento de la religión cristiana y de la venida futura de los españoles. A esa época parece pertenecen los cuatro célebres profetas de Yucatán, cuyas notables profecías refiere Montemayor.

Veytia dice consta de los manuscritos mexicanos recogidos por Boturini, que hubo dos predicadores del Evangelio en el Anáhuac: uno muy antiguo que vino doce años después de un grande eclipse que él y Boturini calculan ser el de la muerte de Cristo, y otro hacia el siglo VI. Él cree que fuese el primero Santo Tomás apóstol y ese mismo el célebre Quetzalcóhuatl de los indios. De esa misma opinión fue don Carlos de Sigüenza en su Fénix del Occidente el Apóstol Santo Tomé; un jesuita mexicano que escribió en Manila la Historia del verdadero Quetzalcóhuatl el apóstol Santo Tomé, y otros graves autores extranjeros, españoles y americanos.

En mi larga Apología, que comenzando desde mi sermón de Guadalupe en 1794 escribí en la Inquisición, desenvolví los graves fundamentos que hay para creer que el predicador de hacia el siglo VI fue el santo obispo abad de Irlanda San Brendano, vulgarmente llamado San Borondón. Su famoso viaje en el siglo VI a una isla desconocida, donde con siete discípulos suyos ordenados de obispos fundó siete iglesias, puede ser fabuloso en las circunstancias, que en lo remoto y raro siempre se añaden maravillosas; pero eso no prueba que no sea verdadero en el fondo el viaje mismo. Puntualmente en el siglo VI pone Torquemada el desembarco de Quetzalcóhuatl en Pánuco con siete discípulos venerados después en México como santos y cree fueron todos irlandeses, porque eran rubios, blancos, ojos azules y las caras rayadas de azul, como en aquellos siglos las tenían los irlandeses. Sin embargo es menester, que uno de los dos predicadores haya sido oriental, porque yo encuentro entre los mexicanos toda la liturgia, vestuarios, costumbres y disciplina de las Iglesias orientales. Mucho escribí sobre esto en la Inquisición y aún mucho más me queda por decir.

Ya se supone que los enemigos de las glorias de nuestra patria han de llamar todo esto fábulas, delirios y hasta blasfemias e impiedades; y si me cogieran a mano, ayudados de la cauda de aduladores ex omni gente et populo, recomenzarían la persecución que por eso mismo me suscitó el arzobispo Haro desde el año 1794. Pero sepan mis paisanos que le puse pleito ante el Concejo de Indias, que se lo gané, que se le mandó reprender, multar, recoger su edicto, restituirme a la patria con todo honor a expensas del erario, reinstalarme en todos mis honores y bienes, e indemnizarme a costa de mis perseguidores de todos mis perjuicios y padecimientos. Ya contaré todo por extenso en mi Manifiesto apologético, que estoy concluyendo para la prensa.

Mis paisanos dejen de ladrar, e instrúyanse. El Fénix del Occidente de Sigüenza se perdió, pero la Historia del verdadero Quetzalcóhuatl que cité, existe en México. Veo por las gacetas que se están imprimiendo las Antigüedades de Veytia. Bastante bueno trae sobre Santo Tomé, aunque es lástima dice Gama, que errase la explicación del calendario mexicano, y esté todo lleno de equivocaciones groseras. Gama, según carta suya que vi en Roma, se había aplicado a escribir la historia antigua mexicana. Y este caballero reunía al juicio y la crítica todos los conocimientos necesarios para una obra completa. En fin, lean a fray Gregorio García, Predicación del Evangelio en el Nuevo mundo viviendo los apóstoles, impreso en Baeza. Y a fray Antonio Calancha, Crónica de San Agustín del Perú, que ocupa todo el libro II en probar la predicación de Santo Tomás en América. Allí verán citados otros muchos autores. Los deístas mismos confiesan hoy que es indubitable la antigua predicación del Evangelio en la América.


Fuente:

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/carta-de-despedida-a-los-mexicanos-1821--0/html/7d9d3ffa-43c0-431e-bc3e-fad85966e30a_1.html


jueves, 9 de abril de 2026

 LAS "ESTELAS" DE IZAPA NARRAN "LA CREACIÓN", TAL COMO LO NARRA EL POPOL VUH.

(Profesor Javier Tovar)

Para muchos de nuestros lectores, hablar de la Estela 5 de Izapa puede resultar familiar. Se dice que la piedra tiene grabados que representan a Lehi y su familia. Se ha explicado que todos los miembros de su familia están presentes, y que, por lo tanto, Izapa podría ser la representación del "Árbol de la vida".

Sin descartar las investigaciones previas, en esta ocasión hablaré de un estudio diferente al anterior. Se trata de la explicación de la creación de la Tierra, según el Popol Vuh, el "Libro del Consejo" (en idioma quiché).

En primer lugar, quiero comenzar explicando brevemente qué es el Popol Vuh (o Popol WúJ, en quiché), su historia y su contenido.

Este libro es un tesoro mundial, su origen es el siguiente:

Tras la conquista de la antigua Mesoamérica, en concreto del territorio maya, algunos sacerdotes supervivientes, cristianizados, aprendieron latín y reescribieron su historia, una historia que antes de la conquista española se transmitía mayormente de memoria. Quienquiera que haya escrito el Popol Vuh lo hizo en quiché, utilizando caracteres latinos.

El escrito finalizado fue dejado en Chuilá, hoy Chichicastenango, Guatemala. Se cree que su finalización tuvo lugar entre los años 1554 y 1558.

Permaneció allí durante aproximadamente un siglo y medio hasta que, en 1701, el padre Francisco Ximénez lo encontró y comenzó a traducirlo del quiché (con caracteres latinos) al español.

El mismo descubridor, el padre Ximénez, revisó nuevamente el escrito y modificó el texto, eliminando lo que consideraba repeticiones y algunos pasajes del libro, pero hay quienes afirman que el autor fue Justo Gavarrete. No se sabe con certeza.

En cualquier caso, a partir de entonces se hicieron más versiones de dicho libro, en alemán, francés, inglés, etc.

Esta es la historia del "Pueblo Vuh", narrada en las estelas de Izapa:

Estela 5 de Izapa.   "El Principio" .

Explica que las dos grandes máscaras son de Tepeu y Gucumatz, quienes abren sus grandes bocas para pronunciar los nombres de cada elemento de la Creación: mares, ríos, la tierra, animales, seres humanos hechos de barro y madera. Afirma que la ceiba evoca la memoria de sus ancestros. («Edad y género en el Popol Vuh». Beatriz Barba. Página 194).

"Este es el relato de cómo todo quedó suspendido, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, silencioso y vacío en la inmensidad del cielo."

Esta es la primera relación, el primer discurso.

Todavía no existían ni el hombre, ni los animales, ni los pájaros, ni los peces, ni los cangrejos, ni los árboles, ni las piedras, ni las cuevas, ni los barrancos, ni la hierba, ni los bosques: solo existía el cielo.

No se veía la faz de la tierra. Solo él estaba más tranquilo y el cielo en toda su extensión.

No había nada en pie; solo el agua en reposo, el mar tranquilo, solitario y sereno. No había nada dotado de existencia.” (Popol Vuh. Las antiguas historias del Quiché. Notas Adrián Recinos, FCE, 1993 Página 23).

Estela 2 de Izapa. 

"La cabeza de Hunahpú en el árbol".

Nombre: Hun-Hunahpú y Vucub Hunahpú

Los dioses de Xibalbá contemplan el árbol de calabaza donde se encuentra la cabeza de Hunahpú.

El pájaro descendente simboliza el sacrificio humano.   

("Edad y género en el Popol Vuh". Beatriz Barba. Página 194).

«Toma la cabeza y ponla en ese árbol que está plantado junto al camino», dijeron Hun-Came y Vucub-Camé. Y al ir a poner la cabeza en el árbol, este árbol, que nunca había dado fruto antes de que colocaran la cabeza de Hun-Hunahpú entre sus ramas, se cubrió de frutos. Y a este árbol lo llamamos hoy la cabeza de Hun-Hunahpú, que es como se le conoce.

Con admiración, Hun-Camé y Vucub-Camé contemplaron el fruto del árbol. El fruto redondo estaba por todas partes; pero la cabeza de Hun-Hunhapú no se distinguía; era un fruto igual a los demás del jícaro. Así se presentó ante todos en Xibalbá cuando vinieron a verla. (Popol Vuh. Historias antiguas de los quiché. Notas de Adrián Recinos. FCE, 1993, página 57)

Estela 4 de Izapa.

"Está hecho con la protección del buitre".

"Ixbalanqué llamó inmediatamente a todos los animales, al vagabundo, al jabalí, a todos los animales pequeños y grandes, durante la noche, y al amanecer les preguntó qué comían."

¿Cuál es la comida para cada uno de ustedes? Los he llamado para que elijan su comida, les dijo Ixbalanqué.

Muy bien, respondieron. E inmediatamente cada uno fue a tomar lo suyo, y todos se marcharon juntos...

Detrás de ellos se había quedado la tortuga, que se arrastraba para tomar su alimento. Y al llegar al final del cuerpo, tomó la forma de la cabeza de Hunahpú, e instantáneamente se le tallaron los ojos.

Entonces vinieron muchos sabios del cielo. "El corazón del Cielo", Huracán, vino a cernirse sobre la "Casa de los Murciélagos".

Y no fue fácil terminar de maquillarle la cara, pero quedó muy bien; el pelo también tenía un aspecto precioso, e incluso podía hablar.

Pero cuando estaba a punto de amanecer y el horizonte se teñía de rojo, —¡Está oscureciendo otra vez, viejo! —le dijeron al buitre.

De acuerdo, respondió el anciano, e instantáneamente perdió el conocimiento. "El zopilote se ha apagado", dicen ahora.

Estela 10 de Izapa. 

"Ixquic, la virgen, queda embarazada bajo un árbol".

Segundo nombre: Hunahpú e Ixbalanqué.

"Bajo el árbol sagrado, la virgen queda embarazada del decapitado Hun Hunahpú y da a luz a gemelos". ("Edad y género en el Popol Vuh". Beatriz Barba. Página 195).

"Esta es la historia de una doncella, hija de un señor llamado Cuchumaquic."

Estas noticias llegaron a oídos de una doncella, hija de un señor. El nombre del padre era Cuchumaquic y el de la doncella, Ixquic. Cuando oyó la historia de los frutos del árbol, que le contó su padre, quedó asombrada.

—¿Por qué no iría a ver ese árbol del que hablan? —exclamó la joven—. ¡Seguro que los frutos de los que oigo hablar son deliciosos! Entonces partió sola y llegó al pie del árbol que estaba plantado en Pucbal-Chah.

—¡Ah! —exclamó—, ¿qué frutos da este árbol? ¡Qué maravilla verlo cubierto de fruta! ¿Acaso moriré si corto uno? —preguntó la doncella.

Entonces la calavera que yacía entre las ramas del árbol habló y dijo: —¿Qué es lo que quieres? Estos objetos redondos que cubren las ramas del árbol no son más que calaveras. Así dijo la cabeza de Hun-Hunahpú dirigiéndose a la joven. —¿Acaso las quieres? —añadió.

—Sí, me gustaría —respondió la doncella.

—Muy bien —dijo la calavera—. Extiende aquí tu mano derecha.

—Bien —respondió la joven, y levantando la mano derecha, la extendió en dirección al cráneo. 

En ese instante, la calavera soltó un silbido de saliva que cayó directamente en la palma de la mano de la doncella. Él miró rápida y cuidadosamente la palma de su mano, pero la saliva de la calavera ya no estaba allí.

—En mi saliva y en mi saliva te he dado mi descendencia —dijo la voz en el árbol—. Ahora mi cabeza ya no tiene nada, no es más que un cráneo despojado de su carne. Esta es la cabeza de los grandes príncipes; la carne es lo único que les da una apariencia hermosa. Y cuando mueren, los hombres se asustan por los huesos. Esta es también la naturaleza de los niños, que son como la saliva y el limo, sean hijos de un Señor, de un sabio o de un orador. Su condición no se pierde al partir, sino que se hereda; la imagen del Señor, del sabio o del orador no se extingue ni desaparece, sino que la dejan a sus hijas y a los hijos que engendran. Yo he hecho lo mismo contigo. Sube, pues, a la superficie de la tierra, para que no mueras. Confía en mi palabra de que así será —dijo la cabeza de Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú—.

Estela 12 de Izapa.

“¡El maíz [su caña], representante de los héroes!

Tercer nombre: Ixhunahphú e Ixbalanqué.

"La abuela y la madre vieron al tigre muerto atado a los juncos en medio de la casa."

Cuando los juncos y los tigres revivan, los gemelos también revivirán”. (“Edad y Género en el Popol Vuh”. Beatriz Barba. Pág. 196).

—¡Habla! —le dijeron al piojo.

Y entonces el mensajero dijo:

—Tu abuela dijo, muchachos: Id a llamarlos; han venido mensajeros de Hun-Camé y Vucub-Camé a Xibalbá, diciendo: Que vengan aquí en siete días a jugar con nosotros, que traigan también sus instrumentos de juego, la pelota, los aros, los guantes, los cueros, para que se diviertan aquí, dicen los Señores. De verdad han venido, dice su abuela. Por eso vine. Porque tu abuela dice esto y su abuela llora y se lamenta, por eso vine.

—¿Será verdad? —se preguntaron los chicos al oír aquello. Y partieron al instante, llegando junto a su abuela; solo fueron a despedirse de ella.

—Nos vamos, abuela, solo vinimos a despedirnos. Pero queda la señal de nuestro destino: cada uno plantará una caña, en medio de nuestra casa la plantaremos: si se secan, será la señal de nuestra muerte. ¡Están muertas!, dirás, si se secan. Pero si crecen: ¡Están vivas!, dirás, ¡oh abuela nuestra! Y tú, madre, no llores, porque ahí te dejamos la señal de nuestra suerte —dijeron.

Y antes de partir, sembró una caña de Hunahpú y otra de Ixbalanqué; las sembraron en la casa y no en el campo, ni en tierra húmeda, sino en tierra seca; en medio de su casa las dejaron sembradas.

Estela 14 de Izapa.

"Las casas de iniciación"

"La primera fue la "Casa Oscura, Quequmha", dentro de la cual solo había oscuridad."

Los castigos de Xibalbá fueron numerosos y se les castigó de muchas maneras.

La primera era la Casa Oscura, Quequma-ha, en cuyo interior solo había oscuridad.

Según la "Casa donde temblaban", Xuxulim-ha, dentro de la cual hacía mucho frío. Un viento frío e insoportable soplaba dentro de él.

La tercera era la "Casa de los Tigres", Balami ha, como se la llamaba, en la que no había más que tigres que se agitaban, se amontonaban, gruñían y se burlaban. Los tigres estaban encerrados dentro de la casa.

Zotzi-ha, la "Casa de los Murciélagos", era considerada el cuarto lugar de castigo. Dentro de esta casa solo había murciélagos que chillaban, gritaban y revoloteaban por todas partes. Los murciélagos estaban encerrados y no podían escapar.

La quinta se llamaba la "Casa de los Cuchillos", Chayin-ha, en cuyo interior solo había cuchillos afilados y cortantes, que permanecían silenciosos o crujían entre sí dentro de la casa.

Estela 18 de Izapa.

"Los animales mensajeros de la abuela"

Segundo nombre: Hunahupú e Ixbalanqué.

Los gemelos Hunahupú e Ixbalanqué, hombre y alma, son localizados por varios animales para que vayan a jugar contra los dioses de Xibalbá.


"Y al instante un piojo cayó sobre su falda. Ella lo recogió y lo puso en la palma de su mano, y el piojo se movió y comenzó a caminar."

—Hijo mío, ¿quieres que te envíe a llamar a mis nietos al partido de béisbol? —le dijo al piojo—. «Han llegado mensajeros antes que tu abuela», dirás. «Que vengan en siete días, que vengan, dicen los mensajeros de Xibalbá; eso es lo que tu abuela te dijo que dijeras», le dijo al piojo.

En ese momento el piojo se retorció. Y sentado en el camino había un niño llamado Tamazul, es decir, la rana.

—¿Adónde vas? —le dijo la rana al piojo.

—Tengo un recado en mi barriga, voy a buscar a los chicos —respondió el piojo a Tamazul.

—Está bien, pero veo que no tienes prisa —le dijo la rana al piojo—. ¿No quieres que te trague? Ya verás cómo corro, y llegaremos enseguida.

Estela 21 de Izapa.

"Camazotz le corta la cabeza a Hunahpú"

El sacerdote-vampiro-sacrificador le corta la cabeza a Hunahpú y es observado por su alma Ixbalanqué (tigrilla-bruja). ("Edad y género en el Popol Vuh". Beatriz Barba. Página 197).


"Entonces Ixbalanqué le dijo a Hunahpú: - ¿Ya va a amanecer? Mírate.

—Tal vez sí, ya veré —respondió.

Y como estaba muy ansioso por ver lo que había fuera de la boca de la cerbatana, y quería ver si había amanecido, Camazotz le cortó la cabeza al instante y el cuerpo de Hunahpú quedó decapitado.

Ixbalanqué volvió a preguntar: —¿Ya amaneció? Pero Hunahpú no se movió. —¿Adónde se ha ido Hunahpú? ¿Qué has hecho? Pero él no se movió y permaneció en silencio.

Entonces Ixbalanqué sintió vergüenza y exclamó: —¡Desdichados nosotros! ¡Estamos completamente derrotados!

Inmediatamente, por orden expresa de Hun Camé y Vucub Camé, fueron a colgar la cabeza en el juego de pelota, y todos los de Xibalbá se regocijaron por lo sucedido a la cabeza de Hunahpú.

Estela 22 de Izapa.

"Muerte, transfiguración y resurrección de Hunahpú e Ixbalanqué"

"Tercer nombre: Ixhunahpú e Ixbalanqué.

El maíz quemado y muerto es arrojado a los ríos. Él va con su alma en forma de tigre degollado". ("Edad y Género en el Popol Vuh". Beatriz Barba. Pág. 197).

—No intenten engañarnos —respondieron—. ¿Acaso ignoramos nuestra muerte, oh Señores, y que eso es lo que nos espera aquí? Y poniéndose cara a cara, extendieron ambos brazos, se postraron hasta el suelo y se lanzaron al fuego, y así murieron juntos.

Todos los de Xibalbá se llenaron de alegría y, dando muchas voces y silbidos, exclamaron: ¡Ahora los hemos derrotado! ¡Por fin han cumplido!

Entonces llamaron a Xulú y Pacam, a quienes [los muchachos] habían advertido, y les preguntaron qué debían hacer con sus huesos, tal como lo habían predicho. Los de Xibalbá molieron sus huesos y fueron a arrojarlos al río. Pero no llegaron muy lejos, pues al asentarse en el fondo del agua, se convirtieron en hermosos muchachos. Y cuando se manifestaron de nuevo, realmente tenían los mismos rostros.

Estela 25 de Izapa.

Vacub Caquix le arranca el brazo a Han Hanahpú

Hunahpú se enfrenta a los dioses falsos: el guacamayo, el cocodrilo y el gigante.

"Ahora relataremos el disparo de la cerbatana efectuado por los dos muchachos contra Vucub Caquix, y la destrucción de cada uno de aquellos que se habían vuelto arrogantes."

Vucub Caquix tenía un gran árbol de nance, cuyo fruto era su alimento. Este venía todos los días con el nance y trepaba hasta la copa del árbol. Hunahpú e Ixbalanqué habían visto que ese era su alimento. Y habiendo acechado a Vucub Caquix al pie del árbol, oculto entre las hojas, Vucub Caquix llegó directamente a su comida de nances.

En ese momento fue herido por un golpe de la cerbatana de Hun-Hunahpú, que le dio precisamente en la mandíbula, y gritando cayó directamente al suelo desde lo alto del árbol.

Hun Hunahpú corrió apresuradamente a agarrarlo, pero Caquis le arrancó el brazo y, tirando de él, se lo dobló desde la punta hasta el hombro. Así fue como Vucub Caquix le arrancó el brazo a Hun Hunahpú. Sin duda, los muchachos hicieron bien en no ser derrotados primero por Vucub Caquix.

Tomando del brazo a Hun Hunahpú, Vucub-Caquix se dirigió a su casa, donde llegó sujetándose la mandíbula.

Estela 27 de Izapa

Segundo nombre: Hunahpú e Ixbalanque.

Un animal les da la pelota a los gemelos para que puedan volver a jugar.

"Pero, finalmente, otro llegó saltando cuando él llegó, y a este, que era el ratón, lo atraparon de inmediato y lo envolvieron en un paño. Y después de atraparlo, le apretaron la cabeza y quisieron ahogarlo, y le quemaron la cola en el fuego, pues ¿de dónde viene la cola del ratón que no tiene pelo?; y así también quisieron golpearlo en los ojos de los dos muchachos Hunahpú e Ixbalanqué."

Y el ratón dijo: —No debo morir a tus manos. Y tu trabajo tampoco es plantar milpa.

—¿Qué nos estás diciendo ahora? —le preguntaron los chicos al ratón.

—Déjame ir un momento, tengo algo que contarte y te lo diré enseguida, pero primero dame algo de comer —dijo el ratón.

—Entonces les daremos la comida, pero hablen primero —respondieron.

—Está bien. Sabrás, entonces, que los bienes de tus padres Hun-Hunahpú y Vucub Hunahpú, como se les llamaba, los que murieron en Xibalbá, es decir, los instrumentos con los que tocaban, se han conservado y cuelgan del techo de la casa: el anillo, los guantes y la pelota. Sin embargo, tu abuela no quiere enseñártelos porque tus padres murieron por culpa de ellos.

«...—  ¿Qué le pasa a nuestra abuela? Tenemos la boca seca por falta de agua, nos morimos de sed —le dijeron a su madre y la mandaron afuera. Entonces el ratón fue a cortar [la cuerda que sujetaba] la pelota, que cayó del techo de la casa junto con el aro, los guantes y el cuero. Los muchachos los agarraron y corrieron inmediatamente a esconderlos en el camino que llevaba al juego de pelota.» (Popol Vuh. Historias antiguas de los quiché. Notas de Adrián Recinos, FCE, 1993, páginas 74-75).


Estela 60 de Izapa.

"El sacrificio de los señores de Xibalbá".

Los Señores quedaron asombrados. —¡Sacrifíquense ahora para que podamos verlo! ¡Nuestros corazones anhelan ver sus danzas! —dijeron los Señores.

—Muy bien, Señor —respondieron. Y entonces se sacrificaron. Hunahpú fue sacrificado.

Ixbalanqué le cortó los brazos y las piernas uno a uno, le separó la cabeza y se la llevó, le arrancó el corazón del pecho y lo arrojó sobre la hierba. Todos los señores de Xibalbá estaban fascinados. Miraban con admiración, y solo uno bailaba: Ixbalanqué.

—¡Levántate! —dijo, y al instante volvió a la vida. Nosotros [los jóvenes] nos alegramos mucho, y los Señores también. En verdad, lo que hacían alegraba los corazones de Hun-Camé y Vucub Camé, y ellos se sentían como si estuvieran bailando.

Sus corazones se llenaron de inmediato de deseo y ansiedad por las danzas de Hunahpú e Ixbalanqué. Entonces Hun Camé y Vucub-Camé dieron sus órdenes.

—¡Haced lo mismo con nosotros! ¡Sacrificadnos! —dijeron—. ¡Despedazadnos uno por uno! —dijeron Hun Camé y Vucub Camé a Hunahpú e Ixbalanqué.

—Está bien; entonces resucitaréis. ¿Acaso no nos habéis traído para entreteneros, a vosotros, los señores, a vuestros hijos y a vuestros vasallos?, les dijeron a los señores.

Y he aquí que primero sacrificaron a aquel que era su líder y Señor, aquel llamado Hun Camé, rey de Xibalbá.

Y con Hun Camé muerto, se apoderaron de Vucub-Camé. Y no los resucitaron. (Popol Vuh. Historias antiguas de los quiché. Notas de Adrián Recinos, FCE, 1993, páginas 97-98).

Estela 89 de Izapa.
"Cabracán el tercero de los soberbios".

"Entonces Cabracán preguntó a Hunahpú e Ixbalanqué: - ¿Qué hacen aquí? No conozco sus rostros. ¿Cómo los llaman?", dijo Cabracán.

—No tenemos nombre —respondieron—. No somos más que tiradores con cerbatana y cazadores con liga en las montañas. Somos pobres y no tenemos nada que nos pertenezca, muchacho. Solo caminamos por las colinas, tanto pequeñas como grandes, muchacho. Y precisamente hemos visto una gran montaña, allí donde el cielo se tiñe de rojo. En verdad se eleva muy alto y domina la cima de todas las colinas. Así que no hemos podido atrapar ni un par de pájaros allí, muchacho. Pero ¿es cierto que puedes derribar todas las montañas, muchacho? —le preguntaron Hunahpú e Ixbalanqué a Cabracán.

¿De verdad has visto esa montaña? ¿Dónde está? En cuanto la vea, la derribaré. ¿Dónde la viste?

—Está allí, donde sale el sol —dijeron Hunahpú e Ixbalanqué.

—Bien, enséñame el camino —les dijo a los dos jóvenes.

—¡Oh, no! —respondieron—. Tenemos que llevarte entre nosotros: uno irá a tu izquierda y el otro a tu derecha, porque tenemos nuestras cerbatanas y, si hay pájaros, les dispararemos.

Y así fueron alegremente, probando sus cerbatanas; pero cuando disparaban con ellas, no usaban el bodoque de arcilla en el tubo de sus cerbatanas, sino que solo soplaban para derribar a los pájaros cuando les disparaban, por lo que Cabracán admiraba mucho.

Entonces los muchachos encendieron una fogata y asaron los pájaros en ella, pero untaron a uno de ellos con tiza y lo cubrieron con tierra blanca.

—Te daremos esto —dijeron— para que te abra el apetito con el olor que desprende.

Nuestro pájaro será vuestra perdición. Así como la tierra cubre a este pájaro por nuestra obra, así lo encontraremos en la tierra y en la tierra lo enterraremos.

—Grande será la sabiduría de un ser creado, de un ser formado, cuando amanezca, cuando se aclare —dijeron los muchachos.

—Como el deseo de comer algo es natural en el hombre, el corazón de Cabracán está ansioso —se dijeron Hunahpú e Ixbalanqué el uno al otro...

"...Entonces los muchachos lo ataron. Le ataron los brazos a la espalda y también el cuello y los pies. Luego lo tiraron al suelo y lo enterraron allí."

De esta forma, Cabracán fue derrotado únicamente por la obra de Hunahpú e Ixbalanqué. No sería posible enumerar todas las cosas que estas personas .


Bibliografía:

Popol Vuh, Las antiguas historias de los Quiché. Traducción Adrián Recinos 193 


Popol Vuh, Historia del manuscrito y traducciones. 

https://serunserdeluz.wordpress.com/2012/02/27/popol-vuh-historia-del-libro-y-fragmento/


viernes, 20 de marzo de 2026

 

Las Tierras del Libro de Mormón 1830 – 1985

(Artículo de Kirk Magleby comentado por Javier Tovar)

En el blog de Kirk Magleby hay una publicación del sábado, 27 de agosto de 2011 que me llama mucho la atención. Lo comentaré porque me parece muy interesante.
Comenta que recién restaurada la iglesia, específicamente entre los años 1830 y 1842, los miembros especularon mucho respecto a donde se hallaban las “Tierras del Libro de Mormón”, deseaban saber dónde se había llevado a cabo las historias del Sagrado Libro.
El profeta José Smith, y sus más cercanos seguidores, continuamente platicaban de los lugares donde habrían sucedidos los eventos del Libro:
Kirk Magleby escribió en su blog: “En 1842, Joseph Smith y algunos de sus confidentes más cercanos ( John Taylor, Wilford Woodruff ) se volvieron repentinamente mucho más precisos y consistentes en sus asociaciones culturales con el texto del Libro de Mormón. John Bernhisel, uno de los escribas del profeta en su trabajo de traducción bíblica, había enviado desde Nueva York un ejemplar de” Incidents of Travel in Central América, Chiapas, and Yucatán” (Nueva York: Harper & Brothers, 1841), una obra revolucionaria de John Lloyd Stephens. De la noche a la mañana, Mesoamérica y las glorias de la avanzada civilización maya comenzaron a influir en las conversaciones sobre el Libro de Mormón en Nauvoo. Poco después, Palenque, Quiriguá, Copán, etc., comenzaron a aparecer regularmente en el [periódico ] “Times and Seasons” con sugeridas conexiones con el Libro de Mormón”. (Blog: Book of Mormon Resources por Kirk Magleby).
 

Orson Pratt publicó la nueva edición del Libro de Mormón, con capítulos y versículos (como los conocemos hoy). Precisamente él pensaba que el Sagrado Libro abarcaba todo nuestro continente, teniendo a Panamá como el “estrecho”, mencionado en el Libro.
Hubo más personas más que se preguntaban donde estuvieron los lugares del Sagrado Libro. En 1899, el culto George Reynolds afirmaba que Zarahemla estaba en Colombia, incluso hubo personas que se organizaron para ir a caballo a conocer el rio Magdalena, pensando que era el rio Sidón mencionado en las escrituras del mencionado Libro.
El pariente del autor del blog, Kirk Magleby, es descendiente de Heber Lorenzo Magleby, que fue un en el mencionado viaje de manera sobresaliente. 
En México, la expedición de un tal Cluff, contó con la ayuda del primer arqueólogo SUD acreditado: Paul Henning, que a su vez fue un lingüista y anticuario alemán que se unió a la Iglesia en México, Henning abogó por una ambientación mesoamericana para El Libro de Mormón.
“En 1917, Louis Hills, el primer arqueólogo de la Iglesia SUD reorganizada (ahora Comunidad de Cristo), publicó su influyente obra Geografía de México y Centroamérica desde el 2234 a. C. hasta el 421 d. C.  en Independence, Missouri. Desde entonces, el pensamiento de la Comunidad de Cristo se ha centrado en el río Usumacinta como el Sidón (con especial énfasis en Yaxchilán como posible Zarahemla). Cabe señalar que Yaxchilán se encuentra en la margen oeste de un gran río que fluye hacia el norte.
En 1946, M. Wells Jakeman, recién doctorado por la Universidad de California en Berkeley, enseñó que el Usumacinta es el Sidón, correlacionando la ciudad de Zarahemla con El Cayo, Chiapas, y la ciudad de Bountiful con Aguacatal, Campeche. Los estudiantes que cursaban la clase de arqueología de las Escrituras de Jakeman debían crear su propio mapa del Libro de Mormón”.
1974, David A. Palmer organizó unas ponencias y facilitó un intercambio de información con discusiones y revisiones enviadas a todos los participantes por correo. Para entonces, los eruditos del Libro de Mormón de la Iglesia SUD estaban en gran medida convencidos de que los eventos descritos en el texto tuvieron lugar en la limitada geografía de Mesoamérica. 
En 1983, Kirk Magleby hizo un proyecto llamado "Tierras del Libro de Mormón". El  escribió el guion y John L. Sorenson lo editó.
Kirk narra lo siguiente en su blog: “La mayoría de las fotografías (del proyecto), provenían de la excepcional colección del fotógrafo de National Geographic , Floyd Holdman. La banda sonora fue grabada y mezclada profesionalmente en un estudio privado en Provo. Vendimos más de mil copias en todo el mundo. John Fugal, entonces profesor de religión en BYU, se convirtió en un gran admirador de la presentación y la mostró docenas de veces en charlas informales. En el guion, escribí que el consenso académico de la Iglesia SUD ubicaba las tierras del Libro de Mormón en Mesoamérica (sur de México y norte de Centroamérica), y que el río Sidón probablemente era el río Grijalva que fluye por Chiapas y Tabasco, o bien el río Usumacinta que forma la frontera entre Guatemala y México antes de desembocar en la Bahía de Campeche, en el Golfo de México”. 
Lo anterior resumía bastante bien la situación en 1983: Mesoamérica tenía dos ríos candidatos a ser el rio Sidón: Grijalva y el Usumacinta. El ultimo es más probable.
Hace poco, platique con Magleby y ahora estaba convencido que le Usumacinta era el rio Sidón del Libro de Mormón. Me sumé a la misma posición.
En el Sagrado Libro se entiende que el rio Sidón era navegable, era clave de vida, era para transporte de mercancía, también fue centro de conflictos. Pero aunado a esto, dicho rio era muy caudaloso y respetado.
El rio Usumacinta empieza en Guatemala y termina en las costas del Golfo de México, siguen la misma dirección que el Sidón (sur-norte), y tiene las mismas características que acabo de mencionar. Ciudades como Palenque, Yaxchilán en México y Piedras Negras en Guatemala pudieron estar vigentes en la época del Libro de Mormón.
Gracias y hasta la próxima.


lunes, 16 de marzo de 2026

LAS TRES CIUDADES AL “ESTE” DEL RÍO SIDÓN.

 -Artículo de Kirk Magleby comentado por Javier Tovar-

Desde que se publicó el Libro de Mormón en 1830, mucha gente se preguntó dónde pudieron estar los lugares mencionados en el Sagrado Libro. Desde entonces ha habido ciento o tal vez miles de personas que se pronuncian por uno u otro lugar.

Hay estudiosos que han propuesto a Sudamérica, Centroamérica, los Estados Unidos, etc. como lugares donde sucedieron los hechos del Libro de Mormón. Yo considero que Mesoamérica es el mejor escenario para los eventos del Sagrado Libro, tanto por sus vestigios materiales como por la geografía.

Kirk Magleby también cree lo mismo y ha hecho muchos estudios de la geografía del Libro de Mormón y ha encontrado bases sólidas en sus investigaciones.

El estudio que mostraremos a continuación ayuda mucho, no solo a saber dónde estuvieron las tres ciudades del Libro de Mormón, si no que deja ver con más claridad que Mesoamérica fue el lugar donde se desarrollaron los acontecimientos del Sagrado Libro.

El jueves 2 de agosto de 2012, Kirk Magleby platicó con el reconocido investigador John Sorenson, para sugerirle que las tres entidades políticas nefitas mencionadas en el Texto Sagrado; Ammoníah, Noé y Sidom estaban al "este" del río Sidón, no al "oeste", como la mayoría de los investigadores han pensado durante más de 100 años. Es muy importante dejar claro, que consideramos que el río Sidón del Libro de Mormón, fue el Usumacinta para nosotros.

Los detalles de la conversación se publicaron en el blog llamado “Book of Mormon Resources”, propiedad de Kirk Magleby. Por mi parte, utilizando herramientas modernas como la IA encontré que la inteligencia artificial da la razón a Magleby.

Antecedentes.

Por más de 100 años los estudiosos de la geografía del Libro de Mormón han pensado que las ciudades de Ammoníah, Noé y Sidom estuvieron al oeste del rio Sidón. 

Las nuevas herramientas de Inteligencia artificial han venido a ser una ayuda practica y rápida para analizar mejor los textos y sacar conclusiones en menos tiempo.

El presente articulo tiene la finalidad de dar a conocer las razones para suponer que las tres ciudades: Ammoníah, Noé y Sidom, estuvieron al este del rio Sidón, analizando con detenimiento el texto del Libro de Mormón, reforzadas ahora con la IA.

Primeras propuestas.

Transcribiré gran parte de los comentarios de Magleby, de su blog personal titulado “Book of Mormon Resources” (https://bookofmormonresources.blogspot.com), para entender la idea de Kirk de la posición geográfica de Ammoníah, Noé y Sidom respecto al rio Sidón.

Algunos investigadores ubican al rio Sidón mencionado en el Libro de Mormón con el río Grijalva, otros como Magleby y yo pensamos que pudo ser el río Usumacinta dado que es el candidato que mejor encaja con las descripciones de "un gran río" que fluye de sur a norte como claramente lo dice Alma 22:27.

Autores que consideran mejor la opción el “oeste” para ubicar a las 3 ciudades mencionadas:

Primero veremos los autores que estudiaron con detenimiento el Texto Sagrado que propusieron que las tres ciudades: Ammoníah, Noé y Sidom estaban al “oeste” del río Sidón. 

Durante más de un siglo, casi todos los modelos geográficos del Libro de Mormón han ubicado las entidades políticas nefitas asociadas, Ammoníah, Noé y Sidom, al oeste del río Sidón. 

He aquí algunos ejemplos, comenzando con la representación artística de Jeremy Skidmore.

 

Noten que el autor coloca a Ammoníah (círculo rojo), al “oeste del rio Sidón rió Usumacinta). Contrario a nuestra posición teórica que dice que debe ser a la derecha del Sidón.

Durante más de un siglo, casi todos los modelos geográficos del Libro de Mormón han ubicado las entidades políticas nefitas asociadas, Ammoníah, Noé y Sidom, al oeste del río Sidón. He aquí algunos ejemplos, comenzando con la representación artística de Jeremy Skidmore.

Por otro lado, Steve Carr dio a conocer su idea en 2008. También planteó la idea de que Ammoníah, Noé y Sidom (en círculo rojo), estuvieron al “oeste” del rio Sidón. Note el rio Sidón con color azul. Aquí la imagen:

(Mapa Carr)


Posturas principales:

La ubicación relativa de las ciudades de Ammoníah, Noah y Sidom respecto al río Sidón en el Libro de Mormón es un tema de debate entre estudiosos y modelistas geográficos del texto, por lo mismo existen dos posturas principales al respecto:


1) Postura Tradicional: Ammoníah, Noé y Sidom al “oeste” del río Sidón.Esta es la posición que aparece en muchos mapas internos clásicos del Libro de Mormón utilizados en estudios durante más de un siglo, incluyendo modelos asociados con John L. Sorenson y otros cartógrafos. En estos modelos, las ciudades mencionadas están colocadas al oeste del río Sidón, con el río actuando como límite o eje central entre distintas regiones. 


2) Postura alternativa moderna. Lo que nosotros pensamos: Ammoníah, Noé y Sidom están al “este” de Sidón.

Una corriente más reciente de exégesis textual y mapas propuestos por Kirk Magleby y otros, sostienen que:

• La ciudad de Ammoníah estaba al “este” del río Sidón. (No al oeste).

• Las ciudades de Noé y Sidom testaban al “este” de Sidón. 

Esta interpretación se basa en varios argumentos textuales:

1. Contexto de batalla y movimiento geográfico: ciertos pasajes describen que Nehor iba a Ammoníah a través de lugares que también están descritos como al este de Sidón en textos como Alma 1–2.  

2. Relaciones de viaje: algunos análisis toman frases como “cruzaron el río Sidón” y “salieron del río hacia Zarahemla” como indicativos de que la ciudad de Ammoníah (y por extensión Sidom, cuando se les compara) estaba al otro lado del río desde Zarahemla.  

3. Distancias textuales: se busca que las distancias de viaje entre ciudades se ajusten mejor con estas ubicaciones si todas están al este del Sidón, aunque esta es una interpretación dependiente de un modelo geográfico específico. 

 ¿Por qué no hay consenso?

El Libro de Mormón no da coordenadas explícitas. Las descripciones geográficas dependen de frases relativas (“al este de”, “al otro lado de”, “caminaron hacia”), lo que lleva a diversas interpretaciones:

•Muchos mapas clásicos asumen el río Sidón como eje principal, con grandes áreas al oeste y al este.

•Alternativas recientes argumentan que las frases textuales pueden leerse consistentemente como si Ammoníah estuviera en el este, y por asociación Sidom y Noah también.  

Además, el uso consistente de la palabra inglesa “over” (cruzar/atravesar) en el contexto de barreras (montañas o ríos) puede interpretarse de distintas formas en función de cómo se reconstruye la geografía regional del relato.

Kirk Magleby da su evaluación basada en evidencia textual.                             

Desde un punto de vista exegético textual puro (es decir, priorizando cómo el propio Libro describe relaciones entre lugares), hay argumentos sólidos para ubicar Ammoníah al “este” del río Sidón:

•El texto describe movimientos y batallas que implican posiciones relativas consistentes con tradiciones de este del río. 

Sin embargo, esto no cierra el caso porque otras tradiciones de mapa combaten con interpretaciones espaciales de pasajes específicos, y no existe una declaración categórica en el texto que precise que “Ammoníah estuvo al oeste del Sidón” o viceversa sin interpretación. La cuestión sigue siendo interpretativa, no decidida de forma concluyente.

Para los que inician los estudios de la “Geografía del Libro de Mormón, debemos decirles que consideramos que el rio Sidón mencionado en el Libro, fue el rio Usumacinta.

Kirk Magleby y algunos estudiosos recientes sostienen que Ammoníah, Noé y Sidom estaban al “este” del río Sidón.  

Sin embargo, la mayoría de estudioso de mapas tradicionales han colocado estas ciudades al “oeste” del Sidón. 

Lo que sabemos es que el río Sidón, corre junto a la tierra de Zarahemla (Alma 2:15), y es un eje militar importante (Alma 2:34).

De la ciudad de Sidom sabemos que está “en el valle de Sidón” (Alma 15:1), y que Alma y Amulek fueron allí después de salir de Ammoníah (Alma 15:16–18).

De Ammoníah, sabemos que Alma viaja desde Zarahemla hacia allí (Alma 8:3–6), estuvo en la “tierra de los nefitas” pero con fuerte apostasía (Alma 8–14). Fue destruida por lamanitas (Alma 16:2–3).

De la Ciudad de Noé sabemos que estuvo asociada con la orden de Nehor (Alma 1:15), y conectada ideológicamente con Ammoníah (Alma 14:16–18).

Ahora quiero que lean con detenimiento la siguiente escritura: Alma 2:15–34 

“La batalla contra Amlici”. 

Aquí ocurre algo crucial:

a) Los nefitas cruzan el río Sidón.

b) Pelean.

c) Los lamanitas huyen hacia el desierto al “este” (Alma 2:37).

Esto establece que el desierto está al este del Sidón y que el río marca transición hacia territorio oriental.

Atendamos un tema que es necesario llevar en mente en toda la lectura: 

“Desierto no es como se entiende en Latinoamérica, como un lugar caluroso donde casi no existe vida animal ni vegetal. En el Libro de Mormon se escribe “wilderness” y no significa desierto como lo entendemos nosotros, sino es un espacio físico con poca o nada de gente. Es así que, “wilderness” en una zona salvaje, puede ser un entorno silvestre, también es un lugar de tierras vírgenes, es una jungla o bien son espacios naturales. Todo eso es “wilderness” en el Libro de Mormón”.

El Caso Ammoníah

Alma 8:3–6 dice que Alma sale de Zarahemla y va a:

•Melek (Alma 8:3)

•Luego a Ammoníah (Alma 8:6)

Luego, tras ser rechazado:

Alma 8:13–16 dice que un ángel le dice que regrese a Ammoníah.

Pero aquí está el dato clave:

Alma 16:6 dice que:

Cuando Ammoníah es destruida, los ejércitos lamanitas vienen del desierto. Sabemos por Alma 2 que el desierto está al este.

Esto favorece la lectura de que:

Ammoníah estaba más cerca del lado oriental (al Este).


Refuerzo del argumento “Este” (Magleby)

Modelo propuesto:

•Zarahemla → lado oeste del Sidón

•Río Sidón → frontera natural

•Ammoníah / Sidom / Noé → lado “este”

•Desierto → más al este


Ventajas textuales:

✔ Coherente con Alma 2 (desierto al este)

✔ Explica ataque rápido desde el desierto

✔ No requiere cruces omitidos del río

✔ Mantiene coherencia militar


Si analizamos únicamente:

•Direcciones cardinales explícitas.

•Movimientos militares.

•Uso consistente del cruce del río cuando ocurre.

El modelo “este” tiene mayor coherencia textual interna.

Eso no prueba geografía mesoamericana específica, pero sí sugiere que:

Ammoníah, Sidom y probablemente Noé estaban al “este” del río Sidón.


Observación Estratégica para el Proyecto “Este”.

Podemos integrar lo siguiente:

•Ejes simbólicos (río como frontera espiritual)

•Relación desierto ↔ apostasía

•Movimientos de juicio y destrucción


El modelo “este” tiene mayor potencia narrativa-teológica, no solo geográfica.


Destrucción de Ammoníah (Alma 16)

Allí hay una clave para considerar que Ammoníah estaba en el “este”:

“Los ejércitos de los lamanitas habían venido del desierto…(wilderness)” (Alma 16:2)

Observaciones técnicas:

• No se menciona cruce del río.

• No se menciona movimiento profundo hacia el oeste.

• El ataque es rápido y devastador.

Si Ammoníah estuviera al oeste del Sidón:

• El texto normalmente señalaría cruce (como en Alma 2).

• El silencio es significativo.

Esto fortalece la hipótesis:

Ammoníah estaba del lado oriental (este).


Sidom: Un Dato Clave Subestimado

Leamos finales de Alma 14 e inicio de Alma15

Después de salir de Ammoníah, Alma y Amulek van a Sidom.

El Libro Sagrado no habla de que:

• “Cruzaron el río”

• “Pasaron al otro lado”

• Ninguna indicación de transición mayor

En narrativa militar antigua, los ríos son obstáculos mayores.

Cuando se cruzan, se registran.

El silencio sugiere continuidad geográfica.


Conclusión intermedia:

Ammoníah y Sidom probablemente estaban en el mismo lado del río.

Ciudad de Noé. La ciudad aparece vinculada a Nehor (Alma 1:15).

La ideología “nehorita” reaparece en Ammoníah (Alma 14:16–18).

Eso sugiere una región cultural continua: Ammoníah, Sidom, Noé. El texto las presenta como parte de un mismo bloque ideológico.


PATRÓN SODOMA.

Por último, les comparto un estudio muy breve. Hay una comparación muy interesante de Ammoníah del Libro de Mormón y Sodoma de la Biblia.


Comparemos analizando a Sodoma en Génesis 13–19:

•Sodoma está en la llanura oriental.

•Está asociada con corrupción.

•Juicio viene desde fuera.

•Destrucción total.

•Tierra queda desolada.


Ammoníah. Alma 16 (Libro de Mormón):

•Apostasía radical.

•Quema de creyentes.

•Profeta expulsado.

•Advertencia ignorada.

•Destrucción total.

•La tierra queda “desolada” (Alma 16:11).


El paralelismo es fuerte:

En Génesis, la región oriental (este) del Jordán es zona de separación del pacto.

Si Ammoníah está al “este” del Sidón,

la tipología es casi perfecta:


Sodoma Ammoníah

Oriente (este) Este del rio Sidón

Apostasía Nehores

Profeta advierte Alma y Amulek advierten

Juicio total Destrucción total

Tierra maldita “Desolación”


Este cuadro fortalece el “modelo este” no solo geográficamente,

sino teológicamente.

(Ubicación de Ammoníah a un lado del río Sidón, por Kirk Magleby)

¿Por qué es importante saber la ubicación geográfica de Ammoniah?

Porque saberlo nos ayuda mejor a ubicar el sitio mencionado dentro la geografía de Mesoamérica del Libro de Mormón. Ayuda a fortalecer nuestra teoría de que el Sagrado Libro se desarrolló en gran parte en el Área Cultural Mesoamericana.

Espero haya sido de su agrado. 

Gracias y hasta la próxima.




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